Quisiera comentar, antes de nada, que lo que a continuación vas a leer no se trata de una información esencial para crear ideas, o de unos ejercicios sin los cuales jamás serías creativo ni nada de eso. Se trata de ejercicios que personalmente realizo y que he aprendido con el paso de los años. Además de los aprendidos personalmente, también pongo referencias al libro “Thinkertoys” de Michael Michalko ya que creo que puede ser una muy buena lectura para cualquier persona que desee potenciar la creación de ideas.

Comenzamos a crear ideas:

¿Crear ideas? Cierto día me levanté pensando por mí mismo, sin darme cuenta de que lo hacía. Era muy pequeño y necesitaba expresar lo que quería decir pero no sabía como. De ese modo conocí el lápiz. Con ese instrumento conseguí transmitir muchas de las cosas que necesitaba hacer saber. Por medio de trazos que parecían sin sentido, de intentos de dibujo que mi mente interpretaba pero que no se parecían a la realidad, intentaba que el mundo que existía a mi alrededor entendiera lo que trataba de decir. Pasados los años yo ya hablaba y podía comunicarme de otra forma sonora además del llanto que ya sabía utilizar. Mis trazos eran más claros y mis dibujos se acercaban más a la realidad.

De alguna manera ya concebía el mundo de la comunicación y tenía una necesidad innata de hacer llegar mis ideas… de crear ideas. A partir de poder expresarme mejor, intenté idear formas de hacerme ver de manera especial, de comunicarme de forma que el resto del mundo supiera lo que quería, lo que pensaba, cómo me sentía. De esa forma convertía mis ideas en casi una realidad. Me di cuenta de que pensar y actuar debían ir juntos si quería conseguir mis objetivos. Fui convirtiéndome en una persona de ideas y de hechos ya que descubrí que las ideas sin hechos al final se quedan en uno mismo. Como mínimo esas ideas hay que plasmarlas en algún sitio y no dejarlas en la mente.

El proceso para crear ideas lo he querido dividir en varias fases.

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La primera es pensar. Pensar y pensar. Pensar, pensar, pensar, pensar mucho. Dar vueltas a todo. Cuestionarse todo, no importa lo que sea (no es lo mismo que ser desconfiado, es querer saber más).

La siguiente es prestar atención a todo. Esto quiere decir no sólo mirar sino prestar verdadera atención a las cosas. Muchos de los grandes genios se supone que tenían “falta de atención”, pero no hacia lo que a ellos les interesaba. Atiende, debes intentar saber mucho de lo que estás haciendo, viendo, sintiendo. Desmonta objetos y vuélvelos a montar. Interpreta un paisaje y fíjate en cómo está compuesto. Escucha lo que te dicen y trata de averiguar por qué lo dicen y para qué, con qué sentido. Aprovecha todo lo que ves.

Descansa bien. Intenta tener la mente descansada cuando te pongas a pensar en algo. Es mucho más facil cargar tu mente de pensamientos nuevos una vez que está “limpia”. Piensa en que tu cerebro puede almacenar miles de millones de datos pero requiere de un entrenamiento y descansos. Descansar no significa dormir mil horas… No te pierdas tu día. Trata de desconectar de vez en cuando con ejercicios de relajación como la meditación, algún deporte que logre hacerte desconectar, etc.

Cambia de hábitos. Dejar todo ordenado no está mal, pero es mucho más importante saber dónde tienes las cosas. Tener tu vida ordenada es genial, pero mucho mejor es saber ordenarla tú mismo. En general, las personas que tienen hábitos rutinarios son mucho más limitadas para la resolución de problemas.

  • Tomemos una ruta diferente para el trabajo.
  • Cambiemos nuestro horario de sueño.
  • Escuchemos una emisora de radio diferente.
  • Leamos un periódico distinto.
  • Hagamos nuevos amigos.
  • Intentemos recetas distintas.
  • Cambiemos nuestros hábitos de recreo.
  • Bebamos zumo en vez de café.
  • Cambiemos la orientación de la cama, o del escritorio. etc.

Esta lista de cosas extraida del libro “Thinkertoys” es un buen ejemplo de cómo cambiar hábitos. Tener hábitos no es malo, es en ocasiones ser disciplinado, pero en general las personas disciplinadas tienden a hacer lo que el resto indica. Hay que dejar salir ese lado transgresor siempre sin perjudicar a nadie, por supuesto. En el momento en el que nuestro lado transgresor afecta a los demás, es cuando lo estamos haciendo mal. Cambiar los hábitos no debe implicar hacer algo malo, todo lo contrario.

Ten siempre un sitio para tomar notas. Para poder crear ideas siempre, siempre, siempre, siempre trata de tomar notas de todo lo que sea interesante. Es muy probable que tengas una muy buena memoria pero muchas cosas se te escaparán seguro, así que si tienes un lápiz y un papel o una libreta, un ordenador a mano, un teléfono donde puedas apuntar, utilízalo. Apunta, anota, escribe comentarios… Si tienes alguna idea anótala, guárdala. Mantén un archivo (intenta ser ordenado en las cosas de tu mente) del que puedas sacar provecho. Colecciona frases, “chorradas” (tonterías) incluso si pueden ser prácticas. Lo más seguro es que de todas esas notas saques algo muy importante algún día, en cualquier ocasión. Recuerda tener siempre a mano tus notas.

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Imagina al máximo. Ser imaginativo es esencial para crear ideas; pensar más allá, viajar con tu mente, te va a ayudar a tener una vitalidad cerebral amplia. Vas a poder ver más allá que el resto. Abre tu mente a todo, no cierres puertas por el mero hecho de que no están aceptadas en tu círculo familiar, de amigos, de trabajo… Analiza las ideas y deja que tu imaginación se exprese. Sé de mente abierta (de “espacio” mente jejeje). Si cierras las puertas a otros pensamientos, sólo lograras sacar las ideas obvias, las que cualquiera en tu círculo más cercano podría sacar… y lo que quieres es crear ideas.

Sal. Sí, sal, pero no NaCl con la que aderezamos. Que salgas, que visites, que recorras sitios. Ve a museos, sal a la calle, escucha ruidos, atiende a la tranquilidad, huele, camina, corre. Ve a un centro comercial y mira, ve al campo y camina descalzo, anda entre la gente en la ciudad. Mira a las nubes e intenta encontrar formas, observa la espuma del gel o el champú cuando te duchas y busca también ahí formas, dibujos… Mira el “gotelé” de las paredes y encuentra caras, figuras… Escápate del mundo de vez en cuando y refresca tu mente para ser capaz de crear ideas.

Cuota de ideas. Plantéate un propósito: crear ideas. Por ejemplo, ponte una tarea como crear un número de ideas al día, a la semana, al mes… Marca un número e intenta cumplirlo. Al principio costará mucho crear cinco ideas, después vendrán solas.

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Vincula objetos y pensamientos e ideas. Intenta vincular el destino con la resolución del problema, es decir: si tienes que llegar a un sitio, vincula ese sitio con cómo vas a llegar. Traza la línea más directa primero, la que utilizaría cualquiera y después, traza la línea que realmente puede ser más interesante, aquella que recorrerá sitios nuevos y relevantes. Esa línea que marcará la diferencia entre el resto y tú.

Trata de resolver el mayor número de problemas posibles. No se trata de que salves al mundo, pero también tenlo presente ;o). Se trata de que intentes resolver problemas, desde los más básicos hasta los más complejos. No te des por vencido si uno no lo resuelves. Pregunta cómo hacerlo si no sabes, no importa si lo haces ya que aprender es lo más importante. Hay personas que piensan que consultando algo, el resto va a ver una debilidad… esa es la verdadera debilidad, pensar que si preguntas alguien lo va a tomar así. Haz crucigramas, sudokus, ecuaciones, suma los números de las matrículas de los coches, etc. Aprende cómo hacer las cosas de manera que con el paso del tiempo logres realizarlas cada vez más rápido, sin darte cuenta. No te enfades si algo no te sale bien, ya lo lograrás. Piensa que tú puedes.

Aprende a hacer cosas nuevas. No tengas miedo a mancharte las manos ya que es mucho más importante no mancharse el cerebro. Crear ideas requiere de evolucionar, de aprender constantemente.

Mantén las ideas frescas. Si hay algo que tú no puedes hacer, averigua por qué no puedes pero si corre prisa debes aprender también a delegar.

Aprende a decir que no y aprende también a decir que sí. Piensa en las veces que dices sí a las cosas que no son relevantes. Piensa en las cosas a las que dices no y podrían ser interesantes.

Medita. La meditación es una herramienta muy útil para crear ideas. Nos ayuda a cambiar incluso nuestras propias metas. Te dejo un enlace a un libro precioso y muy, muy directo donde te explican el proceso, el porqué y el para qué de la meditación. Se trata de “¿Y si el secreto de la felicidad estuviera en la mente?“.

Ahora sólo queda disfrutar creando ideas.

Ya sabes, a crear ideas.